8.9.06

Glosario

ABERRACIÓN. Lo que todo hombre tiene que ser para los otros y, en el mejor de los casos, también para sí.

AFEITARSE. Aniñar la jeta ante el mundo civilizado por el servil espanto a destapar el alma peluda de cavernícola.

AGRESIVIDAD. Miedo en rebeldía contra la rebeldía del miedo.

ALFABETIZACIÓN. Entrenamiento básico dirigido al pueblo llano para que lo ejercite con mensajes publicitarios.

ALTRUISTA. Se dice de quien saca provecho de otro haciéndole creer que recibe un beneficio.

AMABILIDAD. Amnistía pasajera que se dispensa con el envoltorio de la ternura hasta haber conseguido mejor disposición para atacar.

AMOR AL PRÓJIMO. Estrategia que exhorta lamer a los otros para ser lamido por ellos. En resumen: una guarrada.

ANOMALÍA. Anatomía de la realidad.

ANORMAL. Hereje civil partidario de un teorema irreprochable: ¿quién quiere ser normal en un mundo tasado por idiotas?

ANTIPATRIOTISMO. Derecho nativo a la coherencia.

ANTISOCIAL. Se aplica a quien actúa en consecuencia tras haber desenmascarado la cohesión de inmundicias que mantiene la sociedad.

ANTROPÓFAGO. Humanista de buche y paladar que propone, al calor de los fogones y especiadas salsas, un modelo ecológicamente viable de lucha contra el hambre.

APATÍA. Necesidad ineluctable de olvidarse de uno mismo que suele despertar en los demás la incomodidad de tenernos presentes.

ARROGANCIA. Convalecencia de la inferioridad.

ARTISTA. Sospechoso de inutilidad vocacional cuyo éxito no depende de la importancia estética de su obra, sino de la facilidad comercial para perder la imaginación.

ASESINAR. Otorgar el beneficio de la muerte a quien sólo tenía la inseguridad de la vida.

ASOCIARSE. Aunar jaquecas para resolver problemas comunes y no tardar en coincidir que el mayor problema es haberse unido.

BIENESTAR. Placidez sin aristas por el mero hecho de estar que sólo es accesible cuando se deja de ser.

BOHEMIO. Aristócrata de la picaresca que centra su falta de talento en pretender vivir como si lo tuviera.

BONITO. Magnetismo simbólico de todo lo que ha sido consagrado por mis gustos.

BUENA MEMORIA. Baúl de los recuerdos a quien se encomienda quien no confía en su inteligencia.

BURLA. Gesto impopular que las personas serias merecen recibir con rigor equivalente a su crédito. Verbigracia, pasearse en un congreso de ecologistas luciendo con orgullo un exquisito abrigo de pieles de oso panda a lomos de un elefantito al que se azota con una goma de butano.

CABRÓN. Aureola de astado fulgor que emite quien sabiéndose engañado por el gobierno persevera en complacerlo.

CADALSO. Templo dedicado a las buenas costumbres.

CANSANCIO. Caducidad fisiológica de los actos.

CAOS. Desnudo integral de los fenómenos, lo que incluye todos los objetos de estudio que los cerebros habituados a la taxidermia racionalista tratan de cubrir con apariencias de orden. Lo más sorprendente del caos es que, con independencia de cualquier criterio, funciona. Y si al menos funciona en el contexto del mundo aprehensible, queda ratificado el alcance incendiario de la ebriedad cósmica por la turbulencia de las formas, el perfecto derrumbe de una búsqueda de sentido y la eterna disolución de la experiencia.

CAPITALISMO. Conjura multinacional que permite que el dinero cambie velozmente de manos a condición de que no cambie de dueños.

CELOS. Pasión que entretiene la flaqueza para entender las posibilidades afectivas del objeto amado.

CIENCIA. Método fundamentalista de conocimiento que opta por la fe en la consistencia de los hechos para sistematizar la realidad aun cuando la realidad demuestra la inconsistencia de los hechos para llegar al conocimiento.

CÍNICO. Eso que me llaman mis lectores cuando sienten que llevo razón y les molesta reconocerlo.

CÍRCULO VICIOSO. Cuando concebí esta disertación pensé en el momento que la escribiría y mientras la escribo pienso en el momento que la concebí.

CIUDADANO. Persona que goza del hecho de ser anulada por derecho.

COLABORAR. Preparar el terreno para un asalto.

COMEDIA. Lectura desinteresada de la tragedia.

COMPAÑÍA. Paraje concurrido y a menudo variopinto al que se acude para volver con más amor a la soledad.

COMPASIÓN. Conspiración que mimetiza papeles inofensivos para morder a traición con la rabia de un sufrimiento que no busca desahogo en las radiaciones de la alegría, sino en la propagación impúdica de su decadencia.

CONCLUSIÓN. Fruto que sólo madura cuando uno se cansa de pensar.

CONFORMISMO. Arrancarse las alas para entrar en el panal.

CONOCIDO. Término que referido a personas hace alusión a alguien de quien sólo se sabe lo que puede prestar.

CONOCIMIENTO. Es el camino jalonado de dudas que tras diversos derroteros no siempre transitables y alguna que otra perspicacia no siempre luminosa, conduce, finalmente, a la desesperación. Aunque no es habitual advertirlo, el recorrido emprendido es irreversible.

CONSENSO. Ceremonia donde se acuerda por convenio que lo mejor para todos es que uno piense por todos.

CONSERJE. Microfauna imprescindible de los lugares prescindibles que ensambla la polaridad de los reinos animal y vegetal al exhibir idéntica soltura protegiendo el territorio de su sillón con el celo de un felino, que cumpliendo órdenes con la diligencia de un geranio.

CONTROL DEMOGRÁFICO. Un mal menor si se tiene en cuenta que lo encomiable sería el exterminio.

COÑO. Orificio sexual femenino profuso en pliegues protocolarios y humedades diversas que acecha mullidito desde su irremisible apertura cual tarántula agazapada en la tiniebla de su madriguera tubular, lo que suscita en el macho un peculiar horror vacui donde cree ingenuamente coronar su lujuria cuando sólo confirma la estrechez de su sometimiento.

CREENCIA. Colchón moral para dormir la mona de actuar sin pensar.

CRIMEN. Atrevimiento en la realización de fantasías que todo individuo posee pero que nadie confiesa haber frecuentado.

CRUCIFIJO. Homenaje a la tortura que recuerda a los pobres de espíritu que Dios murió una vez por el hombre para exigir que el hombre muera constantemente por Dios. Cuando sus dimensiones lo hacen manejable, se convierte en un objeto de gran valor terapéutico que sirve de consolador con tope a las feligresas y de suplemento genital a los parroquianos.

DECEPCIÓN. Salario mínimo de fatuidad proporcional al entusiasmo del esfuerzo.

DERECHO. Retórica de la ley de la selva.

DERECHOS HUMANOS. Fanatismo de botiquín con caridad de mendrugo que pugna por el apostolado jurídico mundial para santificar un prototipo caramelizado de ser humano frente al cual toda divergencia parezca una amenaza y cualquier oposición una herejía excomulgada de la historia.

DESCENDENCIA. Cadenas de carne futura cuyos eslabones generacionales heredan del miedo ancestral a los muertos la vigencia del culto sumiso a los no natos.

DESDÉN. Colisión entre seriedad y serenidad.

DESOBEDIENCIA. Náusea que sigue a una orden cuando es bien entendida.

DICTADURA. Feria de atrocidades que por vanidad doliente y pasatiempo insufrible exprime arrumacos incestuosos entre poder e impunidad.

EGO. Apéndice invisible relleno de amor propio que se afana en estorbar al sujeto cuando pretende estar activo y se dedica a importunarlo cuando decide relajarse. Equivale en lenguaje coloquial al yo, sin que la familiaridad del trato lo haga más soportable.

EMBRIAGUEZ. Noble arte de fortalecer la estabilidad mental que si a unos enriquece por haberles enseñado vistas inéditas y estados más lisonjeros o pintorescos, a otros, más reprimidos, los afea desvelando lo que son.

ENCICLOPEDIA. Obra de consulta general que contiene la información estricta y necesaria para ridiculizar la incultura de los demás.

ENEMIGO. Dícese de alguien que nos conoce demasiado bien para querernos.

ENFERMEDAD. Sublevación separatista de un órgano o parte de éste contra el orden establecido por los intereses del organismo.

ENVEJECER. Impuesto que se paga al tiempo por el privilegio de no ser joven.

EREMITA. Individuo que se ha resignado al santísimo gusto de expulsar de su rutina a los intrusos ante la incapacidad mental o material de eliminarlos.

ESFUERZO. Si por vil escombro de fatigas lo aguanta quien de sus obras se vale, por obra capital lo festeja quien no vale ni para andamio.

ESTADO DEL BIENESTAR. Dícese del Estado que no admite más estados que los propicios al bienestar del Estado.

ESTROPICIO. Estado en el que acaban todos los intentos de mejora.

ESTUPIDEZ. Maestría pastosa en el venerado oficio de ahorrar neuronas.

ÉTICA. Parte de la estética que se encarga de suministrar las reglas para quedar bien ante una entidad abstracta (como Dios, la Humanidad, la Salud Pública o la Justicia) cuando la fuerza de las circunstancias impiden quedar bien con uno mismo.

EXCESO. Atajo que seduce gracias al afán de recortar el radio de un defecto y donde el diámetro de la melancolía es mayor.

ÉXITO. Lo primero en caer cuando se introduce una modificación en el sistema que lo ha hecho factible.

EXPERIENCIA. Acomodación elemental a la vida que se adquiere con el uso reiterado del desencanto.

EXTRATERRESTRES. Seres de procedencia desconocida que avalan cada día la superioridad de su intelecto al desdeñar comunicarse con la especie humana.

EYACULADOR PRECOZ. Sexualmente idealista.

FACHA. Híbrido entre payaso y marrano que se dopa con delirios de mandril en compensación por su impotencia para pensar más allá del volumen de sus bíceps.

FALO. Metafísica con mango.

FAMILIA. Laboratorio social que los padres toman en régimen de franquicia dispuestos a fabricar hijos con quienes compartirán excesos y defectos hasta que adquieran la necesaria soltura para imitar los yerros de sus progenitores instaurando una nueva familia.

FAMOSO. Prisionero de la mirada ajena en la autopsia anticipada de la notoriedad.

FARSANTE. Quien atina a comprender lo que cree saber cuando sabe hacer creer lo que no comprende.

FILOSOFÍA. Forma elegante de designar al compendio elaborado de la ignorancia humana.

FLAQUEZA. Proteger a los más débiles cuando lo más responsable sería protegerse de ellos.

FRAUDE. Sinónimo de fiscalidad.

FUTURO. Precipicio por el que se desciende en picado empujado por el tiempo.

GAY. Alegre, que rebosa jovialidad... mayormente por el recto.

GILIPOLLAS. Retrasado mental socialmente integrado que, entre otras escaramuzas que él supone heroicidades, destaca por su afición a perseguir el éxito amparado en la presunción de creerse adorable. Es difícil averiguar si el gilipollas nace o se hace; si es así por haberse identificado con la próspera banalidad del mundo o si el mundo prospera a pesar de su necedad, pero es un hecho que el gilipollas es autoinmune y muere sin enterarse de que sólo ha hecho el gilipollas.

GRACIA. Encontrar flameando en el matiz la clave de una dicha imponderable.

GRATITUD. Cuota de alabanza de quien necesita estar suscrito a favores ajenos.

HIJOS. Atentados en serie con armamento biológico que los padres cometen contra sí mismos y, de paso, contra quienes deseamos hacer del mundo un lugar habitable.

HISTORIADOR. Encargado de sintonizar los hechos pasados en las ficciones presentes.

HONESTIDAD. Facultad para abusar de alguien sin que lo note.

HOSPITALIDAD. Adelantar en confianza al foráneo para desarmarlo.

IGUALDAD. Mercadillo de gangas institucionales donde a cambio de abolir la esclavitud de unos pocos se puede implantar la sumisión de todos.

INDÍGENA. El primer intruso en su tierra.

INDULTO. Opulencia del verdugo.

INFINITO. El insulto más grave que se puede proferir contra la nulidad recurrente de la existencia.

INFORMAR. Función reservada a un reducido grupo que acapara una cantidad máxima de datos con el fin de conducir a un gran número de personas mediante una cantidad mínima de razones.

INSTINTOS. Ideología de la carne y carne para las ideologías.

INTELECTUAL. El mayor nivel al que puede llegar un necio en su periplo por parecer inteligente.

JUSTICIA. Entre otros trastos superfluos que con justicia lo son, la justicia es justo lo que justifica que la vida no sea justa... que no se ajusta a la justicia ni en la justa de linchar culpables sin crimen, ni en el dolo de vengar crímenes sin víctima.

JUVENTUD. Estado de enajenación transitoria que desean a perpetuidad todos los gerentes de fervores.

LADRÓN. Negociante de carrera truncada que no puede lucir en su currículum la cifra necesaria para entrar en la órbita de las financieros.

LENGUAJE. Guerra civil de significados que acarrea la destrucción masiva de lo que se quiere decir mientras auspicia la construcción sin táctica de lo que no se quiere nombrar.

LIBERTAD INDIVIDUAL. Premio de consolación donde no hay poder para dominar a otros.

LIBERTINAJE. Panorama repleto de naturalezas muertas por donde se mueve quien desea agotarse en los excesos antes que asumir los defectos de la realidad ordinaria.

LOCO. Condenado a la insensatez por la osadía de atestiguar el nacimiento subterráneo de la razón en el continente irracional de la cordura.

LUNES. En un calendario clasificado por incidencias farmacológicas, día de los eméticos.

MADUREZ. Grado de experiencia necesaria para pasar del borreguismo juvenil a una juiciosa falta de seso.

MALA MEMORIA. La excusa más socorrida para desviar los reproches destinados a la inteligencia.

MATRIMONIO. Retablo de crudezas siamesas homologado para que el marido aprenda a querer lo malo y olvidar lo mejor, mientras la esposa enreda lo bueno y empolla lo peor.

MECAGOENDIOS. Estribillo a gritos de carácter liberador que sirve de ornamento a las faenas del obrero. Su versatilidad es tan compleja, que hasta puede utilizarse para manifestar de manera genialmente concisa un intenso análisis crítico al advertir en el pequeño fallo cotidiano una muestra de los errores universales cometidos por un supuesto Creador.

MEDICINA. Ciencia especializada en transmutar la enfermedad en sano y crujiente dinero que, a veces, comete la equivocación de curar.

MESTIZAJE. Conciliar diferencias para llegar antes a la más dúctil uniformidad.

MODELO DE VIDA. Pautas de comportamiento que no mejoran a nadie, pero refuerzan la flojera de quienes no se atreven a vivir sin modelos.

MORIRSE. Sueño del no ser desde el ser que sólo es sueño del sueño que creemos ser.

MUERTE DE DIOS. Puesta a punto de la omnipotencia.

NACIONALISMO. Modalidad de masturbación en rebaño donde la carencia de exclusividad se suple con el gozo lerdo de ser excluyente. Nadie ama a su patria porque sea grande, sino porque agranda el tamaño de su ambición en el vacío.

NOSTALGIA. Voluptuosidad sigilosa que regurgita con una atmósfera de tonalidad onírica el fiambre afectivo de lo vivido.

NOTICIA. Patente de corso para capturar el botín de los hechos sin necesidad de atenerse a ellos.

NUBE. Hogar del visionario.

OPTIMISTA. Proxeneta de la felicidad.

ORACIÓN. Matrona del bostezo y cuna de la sandez.

ORDENADOR. Tótem electrónico de cuyo funcionamiento puede elogiarse que se estropea con suficiente asiduidad para no olvidar el uso de la vida.

PARAGUAS. Arma portátil que puede ser esgrimida con la coartada de resguardarse de la lluvia aunque su finalidad genuina sea pinchar los ojos de otros viandantes menos prevenidos.

PAZ. Ardor no consumado de guerra.

PEDIR. Lo mejor que se puede hacer cuando no se sabe robar.

PEDO. Expulsión brusca de gases intestinales que de ordinario se tiene por descortesía cuando, en realidad, depara honradez anatómica a los presentes, merienda ligera para la nariz y, con susurro dadivoso, espuela de guasa a la afición.

PEREZA. Contemplación laboriosa y absorbente de todo cuanto podríamos emprender de no estar tan ocupados.

PERFECCIONISTA. Se aplica al individuo que al visionar una película porno repasa la decoración de fondo y no puede evitar corregir mentalmente los detalles.

PERSONALIDAD. Lo que de uno queda cuando se está solo, sobrio y sin dinero.

PLAN. Laberinto rectilíneo.

PLANETA TIERRA. Cagarruta estelar donde el espectador de anchas tragaderas puede glosar a chiste servido la odisea fecal de ciertos animalillos que, aun viviendo como bípedos implumes, siguen empecinados en parecer la cumbre del universo.

POLÍTICO. Individuo que prospera a la sombra de otro individuo que prosperó haciendo política. Normalmente sólo debe obediencia a sus asesores de imagen y a sus negocios, aunque es bastante común que sus negocios estén financiados por grupos de dudosa imagen que lo contratan como figurante.

PORRA. Elocuencia constitucional.

PRESUNCIÓN. Deseo de ser admirado como uno no es capaz.

PROLETARIADO. Clase social glorificada por quienes carecen de clase para vivir sin trabajar, pero no de mezquindad para trabajar sin vivir.

PROPAGANDA. Medios para hacer creíble lo que uno mismo no cree con vistas a hacer factible lo que uno por sí mismo no puede hacer.

PUTA. Benefactora pública que con el acuerdo previo de una donación pecuniaria recolecta el semen retenido en vano.

QUEJA. Devoción natural que predomina sobre todas las sensaciones.

RACISMO. Doctrina inmadura porque a pesar de promover la discriminación de unas razas en favor de la supremacía de otras, carece de gentileza para regalar a cualquier humano, sin distinción de sexo, edad, origen étnico o clase social, el más sublime desprecio.

RAZÓN DE ESTADO. Demostración contundente del calamitoso estado en que se encuentra la razón.

RELACIÓN VERDADERO-FALSO. No es original, pero es un hecho que la siguiente aseveración es verdadera: no es original, pero es un hecho que la aseveración anterior es falsa.

REPRODUCCIÓN. Grosería de fornicar no por placer, sino para tener hijos.

RESIGNACIÓN. Sepulcro de cristal donde podemos asistir con todo lujo de detalles a la putrefacción de las ilusiones.

RETRÓGRADO. Promotor de necrofilias que al porfiar en apañar nuevos problemas con antiguas tretas, aviva también (he aquí la chispa de su desfase) el mosqueo necesario para empeorarlos.

REVOLUCIÓN. Dicen las más afiladas lenguas que el proceso revolucionario es una manera de cambiarlo todo para que todo siga igual. Estoy totalmente de acuerdo, y aunque me hubiera gustado diseñar una definición aún más revolucionaria, no creo que vaya a cambiar nada.

REZAR. Intentar asimilar por repetición lo que ni siquiera puede acreditarse por convicción.

RIGOR. Clima donde todo brilla como el hielo y nada germina mejor que la amargura.

RISA. Descongestión súbita que se produce cuando en vez de pensar se empieza a comprender.

SALUD. Utopía biológica que tiene la extraña naturaleza de esquivar a quienes más la persiguen.

SERIEDAD. Apariencia de empaque que cubre las vergüenzas de la necedad.

SINCERIDAD. Maniática costumbre de confesar los hechos por escasez de creatividad para inventar otros mejores.

SOBORNO. Ingrediente persuasivo donde el oro vale al menos para saber que el hombre vale menos que el oro.

SOCIEDAD. Manada a la que pertenecen los hombres cuando abdican de ser individuos.

SOÑADOR. Que vive demasiado despierto para su época.

SUICIDIO. Concordancia entre la lucidez del sujeto y sus circunstancias.

TACITURNO. Que sabe trazar la frontera entre lo que posee y lo que podría poseerlo.

TELEDIARIO. Mentidero nodriza instalado como surtidor público de monsergas donde cada uno comulga con la voz de su amo por un jornal de balidos.

TENTACIÓN. Pequeño vértigo ante una contingencia que nos hace temer lo que deseamos porque no nos atrevemos a desear lo que tememos.

TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN. Prueba irrefutable de que la ciencia también sabe escribir novelas.

TODO VALE. Aperitivo catatónico de un nada sirve.

TOLERANCIA. Condescendencia del fuerte con el débil por la conveniencia de un alarde moral.

TONTERÍA. Escala idónea para estudiar la proporción exacta de las acciones humanas.

TORTURA. Diversión sin límites para los amantes de la expresión corporal.

TRIUNFO. Sumatorio de fracasos ajenos que sólo sirven para robarle una tregua a la derrota personal.

VOLUNTAD. Ilusión de poder individual que permite distribuir la asignación de premios y castigos.

VOTO. Certificado de defunción al que tienen derecho todos los mayores de edad censados en el cementerio de los vivos.

XENOFOBIA. Enojo que se descarga contra el extraño por falta de valor para enfrentarse con el conocido.

YONQUI. Asceta de balde y figurín de mugre cautivo de su miedo a perder su cautiverio.

[Fuente: Sobran las Palabras. Glosario para superhombres y otras bestias sin oficio]
 
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