La verdadera poesía es una función de despertar
Gaston BACHELARD
No sé escribir poesía, ni siquiera me gusta leer poesía, incluso mis párpados carecen
del necesario ritmo. No sé bailar con las palabras sin atropellarlas, no puedo contemplar las
formas sin derretirlas, hasta ayer mismo pensaba que los estados de inspiración sobraban como
sobra la mediocridad, las uñas de los pies o las dieciséis horas de vigilia recíproca. Y no es que
ahora difiera esencialmente de idea tan infame, pero me gusta ponerme peros y destilar cada
opinión con el prisma de la duda para quedarme con sus jugos espectrales. Lo cual me acarrea
detestables consecuencias, como sucede con las manías más graves, pues en realidad este es
un vicio de pulcritud imperialista: escudriñar los residuos de realidad que ningún alma decente
osaría mirar. La verdad, me pregunto porque os cuento la verdad. Mi intención no era otra
que disfrazarme con un discurso ingenioso, palinodias aparte, pero está comprobado que me
traiciono sucesivamente, casi por vocación. Quizá sean los relámpagos de un inconsciente
demasiado consciente. Quizá sea mejor cambiar de tema...
Cuando recorro la colecticia de poemas trasegados en las páginas precedentes me
sorprende la paciencia que he tenido conmigo para erigir verticalmente lo que, dado mi
carácter, era propenso a expresar horizontalmente (los Mugidos son una tentadora excepción).*
Analogando, diría que prefiero extraviarme en los enredos de la prosa a fatigarme subiendo la
atalaya del verso, aunque existe una tercera posibilidad (bastante dudosa) que consiste en la
fusión de ambos conceptos en la geometría estridente de una torre de Babel, proyecto que se
ajusta a lo que he pretendido con todo el empeño de mi incompetencia y todo el caudal de mis
hemorragias. No soy yo quien debe juzgar la estabilidad del conjunto, entre otros motivos
porque de haber estructura estaría hecha de brumas. Tampoco hay que engañarse si algunos
peldaños besan el cielo, puesto que en su diseño han intervenido ladrillos cocidos en el infierno. Aun así, puede que esté exagerando; en ese caso, de la experiencia revuelta del
Minotauro sólo quedarían ruinas de ensueños interminables, campos devastados por visiones
errantes. El desenlace era previsible: para quien está acostumbrado al laberinto el verdadero
caos es la salida.
NOTAS
(*) El sentido de estas líneas se comprenderá si consideramos que su contexto original era el epílogo del libro de poemas La Herida del Minotauro. Los Mugidos a los que hace referencia son "prosemas", es decir, composiciones breves a medio camino entre el poema y el aforismo; tal vez incluya alguno en las próximas entregas del blog.
23.2.07
Soliloquio
Mírame y díme quién soy,
Que me estoy perdiendo
Lo que queda de mí.
¿Dónde pusiste la llave?
Quiero perderla otra vez
Para rumiarla entre dientes.
Veo lo que no veo,
Sigo sin seguir aquí
Sudando mundo hacia dentro.
Demasiado transparente,
Tenebroso en la claridad,
Las caras se me pegan.
Hasta nunca, hasta
Siempre lejos después
Me atrevo a resucitar.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
Que me estoy perdiendo
Lo que queda de mí.
¿Dónde pusiste la llave?
Quiero perderla otra vez
Para rumiarla entre dientes.
Veo lo que no veo,
Sigo sin seguir aquí
Sudando mundo hacia dentro.
Demasiado transparente,
Tenebroso en la claridad,
Las caras se me pegan.
Hasta nunca, hasta
Siempre lejos después
Me atrevo a resucitar.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
13.2.07
Luz Cansada
Oigo cuchichear a mis órganos
y ninguno habla bien de mí;
Oigo tartamudear a los astros
repudiando cuanto ven;
Oigo toser a los virus
dañados de tanto dañar;
Oigo escuchar a los vecinos,
cucarachas tras la pared
y la histeria de los átomos
vibrando para no pensar.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
y ninguno habla bien de mí;
Oigo tartamudear a los astros
repudiando cuanto ven;
Oigo toser a los virus
dañados de tanto dañar;
Oigo escuchar a los vecinos,
cucarachas tras la pared
y la histeria de los átomos
vibrando para no pensar.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
Fatum
Puedes matarme infinidad de veces;
no me encontrarás en el espacio.
Puedes renunciar a mis verdades;
ya te cruzarás con mis mentiras.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
no me encontrarás en el espacio.
Puedes renunciar a mis verdades;
ya te cruzarás con mis mentiras.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
Cenizas
Hacer brotar del folio
un lago de rosas
con pétalos de ceniza
y púas clavadas
sobre su propio tallo.
Hacer un ataúd de saliva
para disolverme,
coronado de flores que tosan
mientras se abren.
Mirar la tierra sin saber
que sólo es mierda,
un cadáver descomunal
escenario de fantasmas.
Mirar al cielo sin adivinar
una cúpula de llantos,
legañas de volumen galáctico,
radiaciones peregrinas que perturban.
Tallar la dureza de una lágrima
con los paisajes locos
y la sangre evaporada
de la belleza que murió sin saberlo.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
un lago de rosas
con pétalos de ceniza
y púas clavadas
sobre su propio tallo.
Hacer un ataúd de saliva
para disolverme,
coronado de flores que tosan
mientras se abren.
Mirar la tierra sin saber
que sólo es mierda,
un cadáver descomunal
escenario de fantasmas.
Mirar al cielo sin adivinar
una cúpula de llantos,
legañas de volumen galáctico,
radiaciones peregrinas que perturban.
Tallar la dureza de una lágrima
con los paisajes locos
y la sangre evaporada
de la belleza que murió sin saberlo.
[Fuente: La Herida del Minotauro]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

